¿Qué piensas cuando piensas en un cambio?

Cambiar es un proceso que abarca distintas fases, distintos tiempos.  A veces vamos cambiando sin darnos cuenta, otras veces hacemos “un click” y tomamos la decisión de cambiar de un momento a otro, superando días y días de pensamientos pendulantes que no se detienen en ningún lado.  En otras oportunidades atinamos a ver qué cambios “debería” realizar el otro pero somos incapaces de notar qué cambiar en nosotros mismos.

James O. Prochaska y Carlo DiClemente, son dos psicólogos que en los años 80 teorizaron un nuevo modelo acerca del cambio: El Modelo Transteórico del Cambio.  Ellos entienden que el cambio es un proceso, por tanto, se compone de diversas fases.  Entienden a este proceso, esto es lo más interesante para mí, como un ciclo, cada vez superador, porque ante un evento al cual debemos ajustar nuestra conducta (incluyo en esta oportunidad, pensamiento y emociones en la noción de conducta) volveremos a pasar por las fases que vivimos anteriormente: es como una espiral ascendente: cada vez más superadora.

Este modelo resulta muy útil para entender las motivaciones que nos llevan a terapia, ya que según en qué estadio del modelo del cambio estemos, nuestra predisposición estará ajustada a ese momento.  De modo que querer hacer más o impulsar en la consulta a más de lo que podamos hacer, nos llevaría al fracaso y al abandono tanto de las motivaciones como del proceso terapéutico en sí.

Este modelo concibe, como mencioné antes, distintos estadios:

  • Pre contemplación

En esta fase, la persona no es consciente de que cierto problema pueda tener que ver consigo mismo.  De hecho, muchas veces ni siquiera atinan a entender una situación como un problema.  Si estas personas llegan a terapia, es porque alguien las empujó a ello: “vengo porque mi esposa me amenazó con dejarme si no empiezo el psicólogo”, “vengo porque el médico me dijo que lo mío es emocional”, etc.

 

  • Contemplación

En este estadio, la persona ha empezado a comprender que quizá sí tenga que ver en la formulación Y resolución del problema.  Es decir: es consciente que tiene un problema, que hay que solucionarlo, pero aún no sabe cómo, ni cuándo, ni está tan segura de querer cambiar … aunque en otro momento sí quiere.  Esta fase se caracteriza por cierta ambivalencia ante el cambio.

 

  • Determinación o preparación

Ahora sí se percibe una motivación más clara, unas metas e incluso algunas pautas que la persona ha empezado a activar de cara al cambio, sin embargo se continúa trabajando activamente en los motivos del cambio para instalar un marco de seguridad y fortaleza internos (y externos si hiciera falta) para entrar de lleno en la próxima etapa

 

  • Acción

Es la etapa del manos a la obra.  Es el momento del hacer, del intentar, de la acción incluso con titubeos.  Se prueban distintas estrategias pero todas encaminadas a afrontar el foco de preocupación o problema.  En este momento hay una implicación total de la persona en las pautas consensuadas y una revisión de los resultados que se van obteniendo

 

  • Mantenimiento

Durante esta fase los cambios están puestos en marcha, hay una claridad mayor aún que las etapas anteriores, porque la persona está inmersa en las vivencia del cambio en sí, iniciado en la etapa anterior

 

  • Recaída

Es la fase en del tropiezo, aunque este modelo incluye la recaída como parte de la rueda del cambio, no como un fracaso.  Aquí la persona que ha iniciado el cambio sucumbe con alguna conducta al patrón que está intentando dejar atrás.  Es importante NO considerar una recaída como ir hacia atrás, ni como un fracaso, ni como no estar listo/a para cambiar: recaer es parte del proceso de aprendizaje y de cambio.  Nos recuerda que una recaída no es motivo para descartar todo el camino que hemos emprendido sino perseverar en ello y volver a intentarlo.

 

Cambiar no es abandonarse a ser una nueva persona: la personalidad es un conjunto estable y deseable de características psicológicas.  Además aceptarnos es parte de una sana autoestima.  Cambiar implica abordar hábitos (emocionales, cognitivos o conductuales) que nos sujetan a un malestar que se va haciendo cada vez más grande hasta que termina por obstaculizar el devenir de nuestra subjetividad, de nuestro ser, en el día a día.

Sientes que necesitas un cambio?

Has emprendido un proceso de cambio?

En qué etapa del cambio crees que estás?